Lo que los gatos maullan...

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jueves, 28 de agosto de 2014

Cielos despejados

No soy el amor de su vida, pero soy su amiga.

Los sentimientos son más claros, y una vez que los declaras son firmes. Aunque como personas somos susceptibles, tenemos cambios de humor, y yo particularmente soy insegura.

Pero hace rato, la verdad me sorprendió la calmada que estaba. Se supone que íbamos a salir todos como no lo hemos hecho en un tiempo. Pero él de pronto se fue, los amigos (que a partir de ahora los llamaré los tres mosqueteros), se molestarón y sintieron, algunos más que otros. Los tres mosqueteros expresaron el sentimiento de traición. Los vi bastante dolidos en realidad. Pero ya estaba bastante tranquila, supongo que es porque tengo claros los sentimientos de él hacia mí, aunque no entiendo que piensa sobre el grupo.

La vida es más fácil si decidimos confiar, si damos el primer paso.

Cuando le das preferencia o te inclinas por algo, no le ves muchos -o ningún- fallo. No quiero caer en el error nuevamente, de no permitirles ser como son y ver solo lo que quiero.

El cielo estaba despejado sobre mí, pase un buen momento con los tres mosqueteros, me reí mucho, tal vez mañana salgamos juntos, o pasado, pero seguro no pasa a mayores. Solo debemos aceptar que no podemos mantenernos en un grupo cerrado porque somos sociales, algunos más que otros, pero eso ya es otra cosa. Como sea, si comenzamos a dudar unos de otros, si comenzamos a mentirnos, entonces sí, sería el final.

Esta es una entrada pequeña y sin mucha profundidad, solo quería decirles lo feliz que estoy, es la primera vez que siento esta afinidad hacia un amigo. Todo parece ir viento en popa así que, seré feliz, si viene alguna tormenta, no quiero mirar atrás y arrepentirme. 


lunes, 31 de octubre de 2011

Historias para dormir


Había una vez en un reino lejano un príncipe engreído que se creía superior a todos, la aldea del príncipe era un poco pequeña y había que salir a cazar en las temporadas de otoño. El príncipe participaba,, era uno de los mejores cazadores de la aldea.

Un día mientras el equipo iba de camino hacia el bosque vecino, una tormenta azoto fuertemente, el grupo se tuvo que separar, el príncipe quedo solo a su petición, sí bien era un engreído, sabía que su gente y su pueblo debía ser su prioridad.

Así que les pidió que se refugiaran y el buscaría ayuda, pero la tierra cedía ante el peso de su corcel y suyo, y el agua que creaba una sustancia movediza al contacto de la tierra. El príncipe callo inevitablemente por un sendero, y junto a su corcel quedo inconsciente, después de un rato sintió la protección de la lluvia, al abrir los ojos se vio dentro de una choza, incluso su caballo estaba con él, estaba cansado, así que el sueño lo venció nuevamente.

Al despertar se encontró con una persona, el dueño de la cabaña, supuso, era una persona muy humilde. El príncipe vio la poca comida que había preparado, comida que el señor al ver que su invitado había despertado, ofreció inmediatamente, el príncipe acepto, pensando que el hombre ya había comido, y sin preguntar consumió lo preparado.

Al terminar le pregunto al hombre su nombre, y por qué le había ayudado.

El sujeto solo dijo que a él le gustaría recibir ayuda en una situación así.

El príncipe miro a su alrededor y no encontró los restos de la comida del hombre así que le pregunto. 

El hombre le dijo que no había comido, ya que el a duras penas había podido conseguir lo suficiente para una porción, así que decidió que sería para su invitado.

El príncipe se sorprendió al escuchar que este era un ex sirviente suyo, al que corrió por romper una taza años atrás, al mirar por la ventana cayo en cuenta de que ya no llovía, así que salió en busca de sus hombres. Al regresar al palacio ordeno que arreglaran una habitación en el palacio y mando por unos guardias, cuya tarea seria ir por el hombre al bosque, y cuando llego al palacio le dijo con voz firme:
"Tú que has osado darme de comer un platillo tan humilde que no me ha llenado, tú que has osado acostarme en el piso con un trapo viejo, tú que has osado a salvarme, este será tu casa para siempre, y aquí tanto para ti como para tu descendencia habrá techo, comida y trabajo, siempre"
El hombre que no creía lo que escuchaba soltó a llorar, agradecido, ya que estos años había sufrido mucho.
El príncipe añadió: “Tú que has ayudado a aquel que te ha pateado, tu eres el que más merece este lugar".

El príncipe entendió entonces, que su actitud tan déspota dañaba más de un modo, así que desde ese día él cambio para todos, y su gobierno fue de los más justos y recordados por el pueblo, el hombre vivió en el castillo como mano derecha del príncipe, y su descendencia fue igualmente recibida por los futuros reyes, creando así un lazo de amistad irrompible que inspiro a todo el pueblo.

Historia inventada en el chat de facebook, no me gusta mucho pero la dejaré así, sólo por está vez...
Que esta historia te ayude a dormir, mi bien, que este caballero cuide tus sueños...