Lo que los gatos maullan...

Mostrando entradas con la etiqueta amornocorrespondido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amornocorrespondido. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de marzo de 2018

Después de un año, la vida.

Sí soy muy sincera, ni siquiera recordé el blog en este año. Y saben que lo mio nunca ha sido tan continuo. Me gustaría que eso cambiará y me voy a esforzar por ello.

¿Cómo comienzo?

Quise detenerme en ese año y disfrutarlo sin más, porque una etapa de mi vida terminaba: la universidad. Ese lugar al que llegue rota, desecha y perdida, hoy lo despido con mucho cariño, me ayudo a juntar mis piezas rotas, deseche las que ya no necesitaba, había algunas que sobraban y para las que no encontré, hice nuevas.

Debo reconocer que este año fue el mejor de mi vida, como un sueño, y no quisiera que terminará, sin embargo, estoy segura que con todo lo que me dejo, tendré años igual de hermosos, sé que es a muy grandes rasgos, pero aunque lo hubiera intentado en su momento no habría tenido palabras para describirlo, ahora que ya lo he ido asimilando un poco , comienzo poco a poco, a entenderlo, justo ahora que lo recuerdo me emociono y ardo y de eso se trata la vida, de lograr tantos recuerdos brillantes, para que en los tiempos oscuros tengamos una luz para el camino.

Por ahora, aunque es corto el saludo, lo dejo aquí, como aviso de que estoy viva, y tengo mucho que contar. 

Los recuerdos del cielo

lunes, 16 de enero de 2017

Sobre cambios por la vida

Ha pasado un tiempo como siempre. Muchas cosas han cambiado y muchas otras son nuevas. 

Sobre lo que ha cambiado. Cansada ya de una relación que no iba ni venía, tomé mi valor por una última vez y lo miré. Con firmeza en los sentimientos y con una voz clara dije: Me gustas. Me declaré. Sobra decir que no hubo respuesta positiva. 

Sentía que algo iba a cambiar en cuanto lo dijera en voz alta, que él y yo seríamos otros. Pero no. El cielo seguía siendo azul y nosotros los mismos. Estaba segura que el modo de despedirme de estas emociones, de poder avanzar y saber que lo entregué todo.  

Sobre lo que cambio, a pesar de la falta de respuesta positiva, pude notar un cambio en el ritmo de los días, los dos necesitamos asimilar la situación. Por supuesto que confiaba ciegamente en nuestra amistad, así que aún somos amigos como siempre. Pero  nuestro lazo, es una fibra más fuerte, más firme. 

Actualmente de hecho, mira hacía un futuro incierto, pero largo. Mi pequeño hombre ha emprendido un negocio, ventas, y oficialmente me ha pedido que me integre en su equipo, fue un largo camino, porque yo necesitaba que lo dijera claramente. 

También, el mismo día me mostró un tatuaje en su piel, y vaya que me sorprendió. Primero porque me hizo ver que tomar las cosas firmemente no es algo que le intimide. Qué puede tomar la eternidad. 

Lo nuevo en esto, es que me estoy tomando seriamente el reinició, ahora que sabe claramente mis sentimientos sin excusa ni poder negarlos, tal vez los pueda ver desde otro anguló. Para saber que hice todo en mí, una vez que el mensaje fue entregado puedo intentar una vez más que me mire. 

Llegar hasta aquí no fue fácil. Tuvimos discusiones y casi separaciones dramáticas por mi falta de confianza, pero hemos llegado lejos por todo eso. Un último intento no me hará daño. Porque no soy la misma de ayer, ahora puedo definir mies emociones y respetarlas, decir en claro lo que quiero y lo que no, y, si la respuesta continuará negativa, esta bien, porque esta vez no lo hago por él, lo hago por mi.

Aún me queda un largo camino de cambios. No cargaré con un "y sí le hubiera dicho, y si lo hubiera intentado", aunque no voy a esperar toda la vida, dejar que todo fluya es lo correcto, porque siendo una flor que florece para sí misma atraes a las mejores abejas. 

Le voy a mostrar al mundo lo mejor de mí, me voy a esforzar siempre para regalar amor, y que el amor regrese a mi cuando sea momento. 




miércoles, 21 de septiembre de 2016

No te crezcas en dolor


Con las últimas entradas me quedé pensando respecto a mi resignación de esa relación conflictuosa y quisiera aclarar algo, en alguna entrada lo dije, sobre el espacio que necesitan las cosas para crecer y el respeto que debes tenerte a ti mismo.

Debemos respetar los sentimientos de los otros como los propios. No te justifiques, está bien si te duele, no hay nada que hacer si te sientes de eso modo, excepto, darle la oportunidad de existir para aprender de ello. Porque así es como te sientes, no te justifiques, no te avergüences.
A estas alturas debe parecer que me resigne a una mala relación y la alimento por gusto. Pero no. Es porque la conozco que la acepto.

Esto es complicado.

Es porque conozco a esta persona y entiendo lo que significa la vida para él, como se comunica con otros y consigo mismo. Es porque también conozco como me hace sentir. Y dentro de ese conocimiento soy capaz de poner límites. No le permito faltarme el respeto de ningún modo, y procuro comunicarme correctamente.

Sin embargo, duele. Porque lo entiendo.

Entiendo que no puede corresponder mis sentimientos, que no importa lo que haga, no lo voy a alcanzar como quiero. Supongo que es porque lo quiero que atesoro todo lo que me da, el dolor del rechazo también, porque al final de cuentas todo es un proceso, y aceptar que no estamos mirando el mismo horizonte con las mismas intenciones puede ser un poco duro.

Dale el espacio al amor para crecer, no lo encierres.
Dale el espacio al dolor para que se extinga, no lo niegues.
No soy masoquista no, solo me gusta sentir cada fibra de sentimiento.





sábado, 17 de septiembre de 2016

Sobre la vida y el amor no correspondido

Hablando sobre vivir plenamente, ya les he contado sobre el amor. El amor que tengo ahora no es correspondido como me gustaría… y a estas alturas no sé siquiera si lo es de algún modo.

Y la verdad ante la idea del rechazo, me he estado mintiendo a mí misma sobre mis emociones, he dicho que no lo quiero de ese modo, pero me duele el pecho cuando sé que no me mira a mí, así que irremediablemente tuve que aceptar la verdad… y el rechazo.

Supongo que él se dio cuenta de que estaba mirando hacia otro lado.

Yo dije amor y él dijo amistad.


Entonces, con cosas muy sutiles para ayudarme a poner los pies en la tierra, y aunque dolió, cumplieron. Pero, el corazón no es tan fácil.

¿Cómo olvido el amor cuando convivo con el todos los días?

A él, lo miro siempre, y el amor se aferra más. No es la esperanza de que me quiera a mi algún día, no, esa ya murió, me queda claro que jamás seré lo que él quiere. Pero no importa cuánto duela, mi corazón se acelera cuando dice mi nombre, sonrió cuando alza su mano entre la multitud y me saluda, a mí.

¿Cómo hago para que su sonrisa no detenga el tiempo?
¿Cómo hago para no sobresaltarme cuando me toca?
¿Cómo hago para dejar de quererlo así?

Me di cuenta con el diario, que ya llevo una temporada así. Con la agonía de no ser yo y la felicidad al mismo tiempo de poder compartir algunos días con él.

Y aunque me di cuenta de que no tengo cabida en su vida, miro que me he aferrado tanto a él, que en la mía, por donde vea hay algo que nos une. Entonces, como dicen por ahí… Yo solo me eché la soga al cuello… y lo más triste es que aunque sea doloroso, me gusta pensar que hay algo que solo nosotros compartimos. Con nadie más, solo conmigo.


¿Eso me hace masoquista… o “algo es algo,  mejor que nada”?


domingo, 6 de diciembre de 2015

El amor no correspondido


Y eso doloroso, porque no sé donde termina la alegría y empieza el dolor. Son difusos y confusos. Son el mismo sentimiento.

¿No hay un intermedio?

Porque me hieres cuando no me amas y me sanas cuando me amas. Y así, hasta que no sé donde estoy.