Lo que los gatos maullan...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las cosas que siento II

Y el hecho de escuchar que no te iras me molesta, como puedes pensar que seremos tan fuertes, pensar que puedes controlar las cosas, yo he fallado una vez puedo volver a hacerlo...
(No dudo de ti amor, dudo de mí...)
Me irrita escuchar que no te iras y que no me quedaré sola esta vez...
(Pero por favor, no dejes de decirlo...)
Alguien menciono que son incongruencias de la vida pero yo digo que talvez son ganas de querer creer una vez más, que son las ganas las que luchan y las esperanzas las que animan...
Creer sin terminar de creer, para que al final no me duela tanto, te cansas de cargar los escudos todos los días, te cansas de tener que medir distancias.
Puedo cambiar por ti amor...Amor que tanto has esperado nacer en mí, amor que ha sido tan paciente y has esperado tanto, por ti amor, por ti...
(Quiero conocerte más)
Vivir y morir por ese sentimiento, destruirme y nacer con ese sentimiento...
Pero tengo miedo de ti amor, y quiero luchar, pero mis brazos flaquean, y dudo de mí una vez más, pero entonces llegas tú y mi mundo cambia.
Llegas tú y me iluminas, llegas y tú y me pierdo en tús ojos, y me dan ganas de creer en tú voz y de llenar tú corazón, de no soltar tú mano, de besar tús labios y sentirte cerca...
(No te idealizo amor, pero idealizo un futuro juntos...)
No hace falta idealizar a una persona para amarla. Me he enamorado de tús dolores, de tú alegría, de tus logros y de fallos, de tú forma arrogante de ser, y de tú temor y debilidad.
No te idealizo amor, porque no quiero chocar un día con la realidad y perderte al instante...
Me dan ganas de teñirte de color azul. Azul como el cielo que tanto amo...
Y me dan ganas de transformarme en algo más amor, en algo más grande y fuerte

viernes, 11 de noviembre de 2011

Las cosas que siento


Me arrojé al espacio y me perdí.
¿Cuál espacio?  ¡Cualquiera!

Dejemos que nuestra amadísima RAE nos ayudé en esta cuestión:
espacio.
(Del lat. spatĭum).
1. m. Extensión que contiene toda la materia existente.
2. m. Parte que ocupa cada objeto sensible.
4. m. Capacidad de terreno, sitio o lugar.
5. m. Transcurso de tiempo entre dos sucesos.
6. m. Tardanza, lentitud.
7. m. Distancia entre dos cuerpos.
8. m. Separación entre las líneas o entre letras o palabras de una misma línea de un texto impreso.

Sólo ocho definiciones de quince porque se me antoja...

Entonces perdamonos en el espacio, en los espacios...

Arrojarse a la vida y perderse.

Arrojarse a la trsietza y perderse.

Arrojarse al alcohol y perderse.

Arrojarse al cielo y perderse.
Creo que son suficientes ejemplos, entonces ahora sí la respuesta de los espacios:


Arrojarse al amor y perderme.

Arrojarme a tus brazos y perderme.

Arrojarme a tus ojos y perderme.

Arrojarme a tus labios y perderme.

Arrojarme a ti y perderme.


En otras noticias...Te amo.


Y es justo lo que me hace perderme. 

¿Me pregunto que es querer? ¿Me pregunto que es amar?

¿Estár enamorado de alguien es lo mismo que amarlo?

Lo he preguntado hoy y no me han podido contestar...Dime tú que lees esto, ¿sabes quien me puede contestar estas complicadas cuestioones del ser? Sí, yo sé que me pienso muchas las cosas...

Me arrojo al espacio donde tú y yo somos y me pierdo.

Me arrojo al espacio donde te siento y me pierdo.


Me arrojo al espacio donde te recuerdo y me pierdo.

Flotando me quedo en el espacio...

Fragmentada queda mi memoria...

martes, 8 de noviembre de 2011

Deseo tantas cosas...

La unica verdad es que me dueles tanto como ayer, que miro al pasado y lo anhelo y aunque sé que está mal, deseo el contacto suave que acostombrabas en mí, esas sonrrisa que me dedicabas...
Y si te pido que esta noche me cubras con tú manto...si te pido que te quedes a mi lado alumbrados con la luz encendida de mi corazón...
 Sé que pido mucho, sé que no es lo correcto, y lo sé porque incluso tú me lo dices...
Hace muchas lunas eramos felices...

Hace muchas lunas todo era perfecto...

 
Siempre hay una manzana que nos expulsa del paraíso...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Pero no es el adios...

Te quiero y punto. Te amo y lloro.

Y todo se resume a eso. Miedo. 

Miedo de seguir.

Pero no debo decir adios, no. 

Me di cuenta que ultimamente repito mucho esa palabra, y no está bien. 

Debo admitir que las últimas palabras que me diste me afectaron bastante, cegaron mi esperanza hacia el mañana. 

Ya no te extraño, ahora comprendo muchas cosas.

Ahora tengo miedo de que se vaya y me deje igual de sola como tú lo hiciste, por eso las lásgrimas, tengo miedo de aceptar que quiero estár a su lado, pero lucho por estár en ese lugar, el problema es que me quedo callada cuando debo dar una respuesta positiva que quiero gritar desde mi interior...

Pero sigo siendo igual de terca, y he decidido esperar a su lado...

Tal vez sea momento de empezar a creer en cuentos de hadas...


lunes, 31 de octubre de 2011

Historias para dormir


Había una vez en un reino lejano un príncipe engreído que se creía superior a todos, la aldea del príncipe era un poco pequeña y había que salir a cazar en las temporadas de otoño. El príncipe participaba,, era uno de los mejores cazadores de la aldea.

Un día mientras el equipo iba de camino hacia el bosque vecino, una tormenta azoto fuertemente, el grupo se tuvo que separar, el príncipe quedo solo a su petición, sí bien era un engreído, sabía que su gente y su pueblo debía ser su prioridad.

Así que les pidió que se refugiaran y el buscaría ayuda, pero la tierra cedía ante el peso de su corcel y suyo, y el agua que creaba una sustancia movediza al contacto de la tierra. El príncipe callo inevitablemente por un sendero, y junto a su corcel quedo inconsciente, después de un rato sintió la protección de la lluvia, al abrir los ojos se vio dentro de una choza, incluso su caballo estaba con él, estaba cansado, así que el sueño lo venció nuevamente.

Al despertar se encontró con una persona, el dueño de la cabaña, supuso, era una persona muy humilde. El príncipe vio la poca comida que había preparado, comida que el señor al ver que su invitado había despertado, ofreció inmediatamente, el príncipe acepto, pensando que el hombre ya había comido, y sin preguntar consumió lo preparado.

Al terminar le pregunto al hombre su nombre, y por qué le había ayudado.

El sujeto solo dijo que a él le gustaría recibir ayuda en una situación así.

El príncipe miro a su alrededor y no encontró los restos de la comida del hombre así que le pregunto. 

El hombre le dijo que no había comido, ya que el a duras penas había podido conseguir lo suficiente para una porción, así que decidió que sería para su invitado.

El príncipe se sorprendió al escuchar que este era un ex sirviente suyo, al que corrió por romper una taza años atrás, al mirar por la ventana cayo en cuenta de que ya no llovía, así que salió en busca de sus hombres. Al regresar al palacio ordeno que arreglaran una habitación en el palacio y mando por unos guardias, cuya tarea seria ir por el hombre al bosque, y cuando llego al palacio le dijo con voz firme:
"Tú que has osado darme de comer un platillo tan humilde que no me ha llenado, tú que has osado acostarme en el piso con un trapo viejo, tú que has osado a salvarme, este será tu casa para siempre, y aquí tanto para ti como para tu descendencia habrá techo, comida y trabajo, siempre"
El hombre que no creía lo que escuchaba soltó a llorar, agradecido, ya que estos años había sufrido mucho.
El príncipe añadió: “Tú que has ayudado a aquel que te ha pateado, tu eres el que más merece este lugar".

El príncipe entendió entonces, que su actitud tan déspota dañaba más de un modo, así que desde ese día él cambio para todos, y su gobierno fue de los más justos y recordados por el pueblo, el hombre vivió en el castillo como mano derecha del príncipe, y su descendencia fue igualmente recibida por los futuros reyes, creando así un lazo de amistad irrompible que inspiro a todo el pueblo.

Historia inventada en el chat de facebook, no me gusta mucho pero la dejaré así, sólo por está vez...
Que esta historia te ayude a dormir, mi bien, que este caballero cuide tus sueños...

domingo, 23 de octubre de 2011

Te quiero y punto.


Te quiero demaciado amor, es de esos cariños bien queridos, de esos cariños que siguen brillando en lo oscuro del corazón.

Y puedo ser paciente amor, paciente siempre ha sido mi segundo nombre, el tiempo pasa y no hay prisa, la vida es, y no hay prisa.

Te puedo contar cuentos hasta que te quedes dormido, puedo velar tu sueño para que nadie lo interrumpa.

martes, 11 de octubre de 2011

Flores para la vida II

Recuerdo que un día tuve muchas cosas, recuerdo que las quería.

Recuerdo que un día lloraba y que otro reía.

Pero no recuerdo tú voz, ya no, ni la de ella, ni la de él. No puedo recordar a cuantas personas he olvidado, ni su rostro, ¿cuántas risas comportidas hacen eco en el olvido? 

Y no es que no me importe, es sólo que según Oviedo: 

"Otros acontesimientos que iluminan (u oscurecen) facetas a las que antes se concedían poco (o demasiada) importacia"

La vida sigue, día a día, las cosas cambian, nunca te paras en el mismo rio dos veces, en la misma tierra, no amor, no.

Y eso está bien, eso me gusta más que tu sonrrisa, porque ahora te puedo decir que la falsedad de tú persona al final te carcome sólo a ti, porque en mí como te daras cuenta, el tiempo pasa y pronto serás una nube más en el cielo de mis recuerdos.

Pero no te preocupes, amor mio, sé que nuestros momentos siempre los recordaré.

sábado, 8 de octubre de 2011

Musas en el aire, nubes esponjosas.

El cigarro expulsa un humo magico.

Ese humo que da oportunidad de existencia, de vida. 

Crea musas con formas deformes en el aire, algunas sufren por saber que comienzan a extinguirse desde que nacen, otras se ven feliz porque tuvieron la oportunidad de estár.

Es como la esponjosidad de las nubes, tan altas y perfectas, que desde una banca en el parque parecen un arbol con raices firmes y fuertes, pero son libres y amorfas, pueden ir sin ninguna atadura, pueden ser como quieran.

Todo va de maravilla, ya no me duele nada de nada.

Pero tenía miedo, miedo de tantas cosas. Pero ya no, quiero dejar de temer en cosas extrañas, sin sentido.

Quiero amarte como debe ser. Y lo voy a hacer. Sin miedos, te amaré como si fuera indestructible.